miércoles, 29 de abril de 2026

 

 

 

DERECHO A LA SALUD VERSUS DERECHO DE HUELGA MEDICA

 

            En estos días estamos asistiendo a una segunda huelga de médicos en toda España que está llevando a situaciones lamentables por varios motivos. Ayer por circunstancias ajenas a esta situación me entere que, en el hospital de Jerez, al iniciarse la huelga médica suspendieron la intervención de columna de un paciente en el antequirófano por la mañana con la premedicación anestésica puesta y la vía venosa cogida, era la segunda intervención del día; es decir un efecto secundario negativo derivado directamente de la huelga médica.

            Creo que debo aclarar mi situación personal antes de seguir comentando el tema. Yo soy médico jubilado desde 2010, mi especialidad es anestesia reanimación y tratamiento del dolor; he ejercido mi especialidad en el hospital Macarena de Sevilla desde el primer momento durante 38 años, salvo del 83 al 92 que trabajé en la Consejería de Salud como delegado provincial y director general de consumo, año en el que me reincorporé al hospital pues añoraba más el ejercicio de mi especialidad médica que la dureza de la responsabilidad pública. Pudo más en mi la vocación que la devoción, sin dejar de reconocer que aprendí mucho más de la vida en lo segundo que en lo primero.

            Precisamente por lo que acabo de comentar me ha impactado especialmente la noticia comentada al principio. La situación sanitaria actual nos impacta directamente a los médicos en el ejercicio deontológico de nuestra profesión, nuestro derecho a la defensa de nuestras condiciones laborales no debe de incidir negativamente, directa o indirectamente, sobre los pacientes que son el principal fin deontológico de nuestra acción tanto individual como colectiva. 

            Debemos ser más coherentes y buscar otras medidas de presión que respeten la deontología profesional y la legitima aspiración a mejorar las condiciones laborales. Las instituciones profesionales deben de rasgarse menos las vestiduras y procurar abstraerse de la guerra política que se está montando en torno al modelo sanitario. El objetivo como profesionales debe ser garantizar el mejor y más moderno ejercicio de la medicina que permita el desarrollo profesional basado en los criterios de capacidad y merito personales de los médicos y el resto de las profesiones sanitarias; al mismo tiempo que conseguir la cura de la enfermedad individual y colectiva.

            Precisamente en el 83 recibimos una sanidad pública atomizada entre el INSALUD las diputaciones, los ayuntamientos, el Patronato Antituberculoso los APD, etc. A partir del 86 con la nueva ley de Sanidad unificamos los recursos creando el Servicio Andaluz de Salud (SAS) que ha garantizado durante 30 años una atención sanitaria modélica admirada mundialmente. Yo he vivido los dos modelos públicos, el atomizado y el unificado, y puedo garantizar que el SAS ha sido un modelo de autentica calidad. No se entiende como ahora, con mayores presupuestos que nunca la sanidad vuelva a ser un desastre como en el pasado y se haya transformado en un campo de batalla política en la que los profesionales y los médicos en particular nos vemos involucrados involuntariamente, y en el que no deberíamos de entrar.

            Sin embargo, la realidad es otra muy distinta, hoy día la batalla se da entre pública o privada descaradamente. La pública ya hemos demostrado que sirve y con calidad sanitaria y profesional, aunque su financiación quieran cuestionarla. 

            Pero la privada no solo no cubre a todos los ciudadanos, si no que solo la tendrá el que pueda pagarla ya que la administración no garantizará la cobertura general. La publica garantizará la primaria o elemental como   en estos momentos y poco más; para mayor asistencia estará la privada, pero requerirá una póliza mayor.

            Estas diferencias de modelo están originando una lucha política que en nada favorece los intereses profesionales de las diferentes profesiones que actuamos en el sistema, principalmente los médicos

            Por tanto, los profesionales sanitarios trabajemos por conseguir el mejor modelo que cubra todas las necesidades sociales, las nuestras laborales también. Pero sin que los efectos negativos de nuestras estrategias repercutan negativamente sobre el conjunto de la ciudadanía.

            

                                    Sevilla a 29 de Abril de 2026


 

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