A LA SUFRIDA CLASE MEDIA ANDALUZA
Estamos en plena campaña de las elecciones al Parlamento de Andalucia en unas condiciones un tanto peculiares, y me gustaría exponer brevemente algunos de los aspectos más destacados que las hacen ser así, para al final exponer cual es mi punto de vista sobre el particular.
En primer lugar, analicemos la situación de Andalucía, el momento político; culmina el segundo mandato del PP, mayoría absoluta, apoyado desde fuera por Vox, sin graves problemas económicos, y recibiendo las mayores transferencias económicas de la historia por parte del gobierno central.
Sin embargo, nos encontramos con un deterioro progresivo en el área de la salud a lo largo de los 8 años de mandato de Moreno Bonilla. Deterioro que se profundiza este último año con la crisis de los cribados del cáncer de mama y las disparatadas listas de espera en todos los campos, que ya están teniendo consecuencias negativas hasta en los propios profesionales, algunos de ellos artífices del modelo exitoso de los 30 años anteriores
Al mismo tiempo vemos como los ciudadanos, que económicamente se lo pueden permitir, tratan de superar la situación contratando pólizas de seguro privado que les permite garantizar la asistencia sanitaria más primaria de sus familiares, con un coste que por ahora es asumible para ellos; no así para las capas sociales menos pudientes. Y ello gracias a que el gobierno de Moreno Bonilla destina los dineros públicos cedidos por el gobierno central a contratar seguros privados que disminuyen esas pólizas, en vez de destinarlos a mejorar el sistema público en malas condiciones.
Sin embargo, esas pólizas no le garantizan una cobertura total, y como el deterioro imparable e intencionado de la pública sigue su camino, ante mayores necesidades sin cobertura, solo quedan dos opciones. La primera suscribir pólizas mayores si su economía familiar se lo permite; la segunda, el gobierno aplicará un copago que cubra los costes sanitarios de los tratamientos más complicados o sofisticados, como antes ocurría con las medicinas.
De cualquiera de las maneras el modelo sanitario de calidad, que antes teníamos y podíamos pagarlo durante más de 30 años, cubierta al 100/100, pasa a estar en función de nuestras posibilidades particulares; pero con la diferencia de que la mayoría de los andaluces perderán la sanidad de calidad para todos. Es decir, una sociedad andaluza de dos velocidades, ricos y pobres.
Esto es lo que nos encontramos en el 83, una sanidad pública atomizada en múltiples chiringuitos y una privada incipiente. En el 86 con la aprobación de la Ley General de Sanidad unificamos todos los recursos públicos en una estructura el SERVICIO ANDALUZ DE SALUD, el SAS, con cobertura universal y financiación pública, al mismo tiempo se consiguió un equilibrio con el sector privado. Este modelo exitoso ha funcionado con éxito durante más de 30 años, ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud, y copiado en varios países. El mismo que en los últimos 8 años se ha deteriorado desgraciadamente por falta de financiación pública, la cual se ha destinado a potenciar el sector privado.
Pero la gravedad de la situación en Andalucía es mucho mayor porque el gobierno de Moreno Bonilla no solo ha deteriorado la sanidad pública sino también el resto de los servicios, educación, dependencia, tercera edad, feminismo, cambio climático, por no hablar de la vivienda, etc. En cambio, ha potenciado las alternativas privadas como en la universidad o la formación profesional, desviando los recursos públicos al sector privado; sector privado al que cada andaluz podrá acceder en función de su capacidad económica. Como dije antes, dos velocidades ricos y pobres, vamos…, volver al siglo pasado.
Y ahora os preguntareis por qué encabezo mi análisis dirigido a la sufrida clase media. En primer lugar, porque es la que más ha crecido a lo largo de los 40 años de democracia y autonomía. Nos sentimos orgullosos de ello, y no nos gusta que nos recuerden que alguna vez lo fuimos. En segundo lugar, porque ese modelo de “calidad” y pujanza económica que nos quieren vender de forma soterrada, solo favorece a los más ricos de manera que la clase media termina siendo marginada.
Es mucho más eficaz una sociedad democrática que respete y garantice los derechos humanos para todos sus miembros como defiende nuestra Constitución.
Sin embargo, estamos viendo como la extrema derecha está bloqueando, allí donde gobierna en coalición con los conservadores, PP, todos los avances sociales conseguidos en democracia.
Moreno Bonilla lógicamente aspira a revalidar su mayoría absoluta, pero ello indudablemente implica la consolidación del modelo comentado que en último extremo ha provocado la crisis de los cribados, por tanto, a mí no me vale. Y en caso de que perdiera la mayoría, necesitará el apoyo de Vox, no creo que esté dispuesto a pactar con el PSOE. Ya estamos viendo lo que pasa en las comunidades autónomas en las que han pactado, o en Madid. Este modelo solo favorece a los más ricos, destrozando a los demás, incluida la sufrida clase media. Y no entro en la corrupción de Almeria, la última conocida.
Por ello yo planteo a los ciudadanos de la sufrida clase media la necesidad de que apoyemos a un gobierno que garantice la recuperación del modelo del 86 que nos dio los mejores años de progreso en toda la historia de Andalucía a todos los andaluces
Y esa alternativa la representa el PSOE-A, con María Jesús Montero a la Cabeza. Con esta mayoría avanzamos durante 38 años y con ella conseguiremos salir adelante recuperando y potenciando otra vez el espíritu de progreso y solidaridad que siempre nos ha distinguido a los andaluces, salud para todos.
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